COLUMNA GUADALUPE RODRÍGUEZ

 Mi experiencia en el Sistema de Universidad Abierta 


Guadalupe Rodríguez Noriega 



Mi ingreso a la universidad fue en realidad muy sorpresivo. Entre la confusión de elegir la licenciatura más apropiada para mí, tratando de buscar mis aptitudes pero también aquello que realmente me gusta, y la presión de obtener un espacio en la universidad, me ví en la necesidad probar distintos caminos. 


Cuando cursaba los últimos semestres del bachillerato estaba decidida a ser enfermera, logré obtener un lugar en la Escuela de Enfermería Siglo XXI, la cual forma parte del Instituto Mexicano del Seguro Social. Sin embargo, bastó el curso propedéutico para saber que no era lo mío, pero también continuaba mi desesperación por pertenecer a una universidad. Esto se intensificó al saber que mis compañeros y amigos ya tenían una escuela donde se formarían como futuros profesionistas. 


En 2018, unos meses después de que terminara mi bachillerato, presenté el examen para Lengua y Literatura Inglesa. La licenciatura solicitaba más requisitos que en otras, pero esencialmente necesitaba aprobar el examen de inglés que se realiza en la Facultad de Filosofía y Letras. Pese haber aprobado el de conocimientos generales, quedé fuera de la licenciatura por el examen de idioma. Esa posibilidad la tenía ya contemplada. Por los meses de Agosto y Septiembre del mismo año, se publicó una convocatoria para el Sistema de Universidad Abierto y a Distancia. Apliqué para ella en la licenciatura de Ciencias de la Comunicación. A partir de ahí me enfrenté a un método educativo completamente diferente a lo que conocía. 


A decir verdad, el primer semestre fue más pesado. Tenía escasos conocimientos en muchas materias, y para enfrentar eso  había mucho por leer. La ausencia de un profesor durante una semana de clases representó para mí un gran esfuerzo. Sólo tenía una oportunidad por quincena para consultar mis dudas. Bueno, no necesariamente. Algunos profesores comparten su contacto de teléfono o de correo para resolver dudas, sin embargo sí existe una diferencia muy notoria. 


La licenciatura, además, requiere de escribir mucho y en ese primer semestre vaya que escribíamos. Poco a poco me adapté a la forma de estudio, no crean que todo es malo, al contrario, como estudiante podemos encontrar muchas ventajas a un tipo de educación más autónoma. Aunque siempre es bueno contar con compañeros para auxiliarse unos a otros en alguna duda. 


Por otra parte, entrar a este sistema no sólo me ayudó a ser más independiente, sino también a encontrar lo que me gusta hacer. Probablemente nunca pensé en estudiar comunicación, pero cuando entré a la licenciatura, quizá por la esencia misma de la carrera o por enfrentarme a una nueva forma de trabajo, supe que lo que elegí sí me gustaba. 


El sistema abierto presenta una forma muy distinta a la educación presencial, enfrentarla desde cero es un gran reto. Esto no significa que uno sea mejor ni peor que el otro, ambos buscan lo mismo. Educar. Y al encontrar nuevas formas de educar se hace más accesible el conocimiento. Para mí, eso ha sido la educación abierta: una opción viable para alcanzar mis objetivos, una opción que hace de la educación una meta posible.


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